✝ Cantos para el Vía Crucis
Perdónanos, Señor
▼
Siendo Tú marginado
se nos olvidó,
por las veces que te olvidamos
en cada hermano,
perdónanos, Señor, perdónanos.
Perdona a tu pueblo, Señor
▼
Perdona a tu pueblo Señor
Perdona a tu pueblo
Perdónale Señor
No estés eternamente enojado
No estés eternamente enojado
Perdónale Señor.
Por tus profundas llagas crueles
Por tus afrentas y por tus hieles
Perdónale Señor.
Por los tres clavos que te sangraron,
y las espinas que te punzaron
Perdónale, Señor
Por las heridas de pies y manos,
por los azotes tan inhumanos.
Perdónale, Señor
Por los dolores que sufriría
Junto a la cruz, la Virgen María
Perdónale, Señor
Por los ultrajes de los sayones
ten compasión y no le abandones
Perdónale, Señor.
Por la abertura de tu costado
No estés eternamente enojados
Perdónale Señor
Pueblo mío, ¿qué te he hecho?
▼
Pueblo mío, ¿qué te he hecho?,
¿en qué te he ofendido? Respóndeme (×2)
Yo te saqué de Egipto
y por cuarenta años te guie en el desierto;
tú hiciste una Cruz para tu Salvador.
Yo te libré del mar,
te di a beber el agua que manaba de la roca;
tú hiciste una Cruz para tu Salvador.
Yo te llevé a tu tierra,
por ti vencí a los reyes de los pueblos cananeos,
tú hiciste una cruz para tu Salvador.
Yo te hice poderoso,
estando yo a tu lado derroté a tus enemigos,
tú hiciste una cruz para tu Salvador.
Pedro te negó tres veces
▼
Pedro te negó tres veces,
Mil veces yo te negué.
Si Pedro lloró su culpa,
mi culpa yo lloraré,
Si Pedro lloró su culpa,
mi culpa yo lloraré.
Hoy quisiera llorar
igual que Pedro
porque al igual que Pedro
te he negado.
Hoy te vengo a decir
que me arrepiento
y que soy de los tuyos y que sigo a tu lado.
Te he negado, Señor, y fui cobarde
porque no quise dar por Ti la cara,
tuve miedo y fingí no conocerte
y al pasar Tú a mi lado, yo te he dado la espalda.
Hoy quisiera llorar igual que Pedro
porque al igual que Pedro te he negado.
Te pedimos perdón
▼
Te pedimos perdón
Te pedimos perdón, Señor.
Por el bien que no hemos hecho,
por lo que hemos hecho mal.
Señor, piedad.
Perdón por haber vivido sin fijarme en los demás.
Perdón por no haber querido en mi hermano confiar.
Perdón por haber herido sentimientos de igualdad
Perdón por no haber seguido los deseos de bondad.
Perdón porque he permitido no acusarme y acusar
Perdón por no haber vivido en pobreza y humildad.
Postrado ante la cruz
▼
Postrado ante la Cruz en la que has muerto
y a la que yo también te he condenado,
sólo puedo decirte que lo siento,
sólo puedo decirte que hoy te amo
y te pido perdón por mis errores
y te pido perdón por mis pecados.
PERDÓNAME SEÑOR, HOY ME ARREPIENTO,
PERDÓNAME, MI DIOS CRUCIFICADO.
Yo he cargado de espinas tu cabeza
cuando he vuelto la espalda a mis hermanos.
Yo he llenado tu cuerpo de tormentos
cuando a algún semejante he despreciado.
Y yo clavo en la Cruz tus manos y tus pies
siempre que a mis amigos yo defraudo.
PERDÓNAME SEÑOR, HOY ME ARREPIENTO,
PERDÓNAME, MI DIOS CRUCIFICADO.
Yo he colmado tu faz de sufrimiento
cuando he visto injusticias y he callado.
Yo he sembrado tu alma de amargura
al fingir siempre ser un buen cristiano.
Yo atravieso tu pecho con la lanza
siempre que espero amor y yo no amo.
PERDÓNAME SEÑOR, HOY ME ARREPIENTO,
PERDÓNAME, MI DIOS CRUCIFICADO.
Mi peso en tus hombros
▼
¿Pero qué hace ahí tirado dejando que le aten un madero a las espaldas?
Si es Dios…, ¿qué hace ahí?, ¿por qué está ahí?
Él quiso morir atando a nuestro peso en sus espaldas
Y Tú te ataste a mí, te ataste a mí
Hoy quiero decirte Señor
Que te doy las gracias
Que recuerdo mi peso en tus hombros
Pues lo único que te ata al leño es tu amor
No puedes dejar de atarte
Ni de tomarte tan en serio mi pecado
Solo… quieres verme liberada
No es un amor de quita y pon
Me quieres como un ciego apasionado
Señor, contágiame de tu pasión
Cirineo
▼
¿Quién ayuda a quién?
¿Quién me abrió los ojos a la eternidad?
¿Quién lavó con sangre mi fragilidad?
¿Quién me ama hasta la muerte de verdad?
¿Quién abraza a quién?
Qué ligero el peso si lo llevas Tú.
¿Cuánto suman dos miradas y una Cruz?
Quiero ser un Cirineo de Jesús,
Quiero ser tu Cirineo, mi Jesús.
Dame tu vida, Señor,
Dame tus brazos, tu voz.
Sobre la Cruz, mi corazón
se hace grande en tu dolor,
por amor, por amor
¿Quién espera a quién?
¿Quién me llama por mi nombre como Tú?
¿Quién amó su noche para darme luz?
Jerusalén
▼
Busqué sentido en cada piedra
Con lógica quise entender
Por qué tu celestial alteza
Se rompió en Jerusalén
Eres piedra donde tropieza
Mi sentido y mi razón
Martirio de un corazón
Que mira al cielo y reza
Ojalá algún día pudiera
Entender tu decisión
De abrazarte a esa madera
Y hacerla trono de tu amor
Quiero besarte las heridas
Y ser el bálsamo de tu dolor
Que por una vez tu caricia
Me vuelva loca de amor
Estaba sola y llena de reproches
No había consuelo en mi corazón
Y al cruzar nuestras miradas
Sentí tu perdón
Mi dolor en tu flaqueza
Encontró a su salvador
Y estas lágrimas deshechas
Hoy se encuentran con su Dios
¿Por qué abrazas tu dolor?
¿Por qué te dejaste llevar?
¿Por qué al morir en una cruz
Compraste mi libertad?
¿Por qué lo hiciste Jesús?
No me mueve mi Dios para quererte
▼
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
¡Tú me mueves, Señor! Muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
Muéveme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
Hoy perdóname
▼
Hoy, perdóname
Hoy, por siempre
Sin mirar la mentira, el vacío de nuestras vidas
Nuestras faltas de amor y caridad
Hoy, perdóname
Hoy, por siempre
Aún sabiendo que he caído
Que de ti siempre había huido
Hoy, regreso arrepentido
Vuelvo a ti
Vuelvo a ti (×4)
Un Dios débil
▼
Esto sí que lo entiendo ¡Y cómo me gusta!
Ver «un Dios débil»
Niño desnudo en tus brazos
Y rehén aplastado
Por la cruz y en agonía
Pero siempre necesitado de ti, María
Como cambia el espíritu de un niño
en una noche de miedo,
cuando se arropa bajo las sábanas, de su madre
¿Estás ahí? Te necesito
¡No te vayas! ¡No te vayas!
Tu calor, tacto, vista; tu cercanía
¡No cambia nada, lo cambias todo!
Esto sí que lo entiendo ¡Y cómo me gusta!
Ver «un Dios débil»
Naturalmente débil
Un Dios necesitado de compañía, de una madre
de mirada y cercanía
Como cambia el dolor del enfermo
Cuando entrelaza sus dedos con los de otra mano conocida.
Diario María
▼
Te miro a los ojos
Y entre tanto llanto
Parece mentira que te hayan clavado
Que seas el pequeño al que he acunado
Y que se dormía tan pronto en mis brazos
El que se reía al mirar el cielo
Y cuando rezaba se ponía serio
Sobre este madero veo aquel pequeño
Que entre los doctores hablaba en el templo
Que cuando pregunté respondió con calma
Que de los asuntos de Dios se encargaba
Ese mismo niño el que está en la cruz
El rey de los hombres se llama Jesús
Ese mismo hombre ya no era un niño
Cuando en esa boda le pedí más vino
Que dio de comer a un millar de gente
Y a pobres y enfermos los miró de frente
Río con aquellos a quienes más quiso
Y lloró en silencio al morir su amigo
Ya cae la tarde se nublan los cielos
Pronto volverás a tu Padre Eterno
Duérmete pequeño
Duérmete mi niño
Que yo te he entregado todo mi cariño
Como en Nazaret
Soy libre
▼
Mi mejor amigo decidió morir por mí
Cargó con mi castigo para que yo pudiera vivir
No viniste a juzgarme, me viniste a salvar
Y ahora lo que más quieres es que yo me deje amar
Abrázame, hoy me dejo querer
Todos mis pecados arden
En el fuego de tu amor
Y siempre que yo me caiga
Tú me levantarás
Coronado con espinas, vestido de dolor
En tu último suspiro mi mundo se apagó
Pero al tercer día, un gran ruido se escuchó
Fueron ángeles cantando: ¡Jesús resucitó!
Oh abrázame, hoy me dejo querer
Todos mis pecados arden
En el fuego de tu amor
Y siempre que yo me caiga
Tú me levantarás
Quiero volver a nacer en ti
Quiero volver a nacer en ti
Quiero volver a nacer en ti
¡Ahora soy libre! ¡Ahora soy libre!
¡Porque tú me haces libre!


